Pablo de la Nuez, creador de la cadena de favores

Pablo de la Nuez, creador de la cadena de favores. Foto. Victoriano Izquierdo

¿Tienes un problema? ¿No sería fantástico que sólo con compartirlo alguien te ayudara a resolverlo? Imagina que se lo cuentas a un amigo y este, se lo plantea a  tres conocidos suyos, y cada uno de los amigos de tu amigo, se lo explica a cuatro colegas, que a su vez diseminan el SOS hasta que uno de los receptores resulta que tiene capacidad para hacerte el favor.

Así de doméstica y eficaz es la cadena de favores que Pablo de la Nuez impulsó hace tres años y que desde entonces no ha parado de correr de servidor en servidor. No la busques en Google pues, a pesar de que Pablo es socio de una empresa de tecnología (FX Interactive), la cadena sólo es accesible vía mail.

Personas con necesidades hay un montón pero lo más increíble es la cantidad de gente con ganas de ayudar. Para animarlas sólo hay que introducir en su día a día una pequeña lista de peticiones. Y eso es lo que hace la cadena al entrar directamente en el correo personal de quienes forman parte voluntariamente de ella.

Pregunta. ¿Cómo te decides a recopilar peticiones y enviarlas a todos tus contactos?

Respuesta. Hasta hace 2 años yo era muy negativo, no creía para nada en las personas y estaba lleno de prejuicios porque me había ido topando con gente muy egoísta. Tenía 38 años, pero llevaba una vida muy clásica, muy avejentada, parecía un señor mayor. Un día me levanté y pensé ‘la vida que tengo no es la que quiero tener, estoy equivocado’.

Bajé a los infiernos y me pasó como a Benjamin Button, empecé a rejuvenecer, adelgacé 18 kilos y descubrí el optimismo inteligente, que me enganchó. Se trata de hacer ver a los demás lo bueno en lugar de lo malo. Estaba feliz. Y en ese momento, entró en mi correo el típico mail de alguien pidiendo un favor. Yo no podía resolverlo pero se lo reenvié a todos mis amigos. Había empezado la cadena.

Pablo de la Nuez y otras personas que forman parte de la cadena de favores

Pablo de la Nuez, rodeado de algunos "eslabones" de su cadena de favores

Pregunta. ¿Qué tipo de ‘favores’ se piden en la Cadena?

Respuesta. Con la crisis se han multiplicado las peticiones de trabajo. Se nota la angustia y la impaciencia. Cuando la prestación por desempleo se acaba, los mails son cada vez más alarmantes. La gente, si se entera de una oferta de trabajo la manda, de empleadas de hogar hay mucha petición. También encuentras descuentos en comercios y casas rurales, consultas sobre clases de idiomas… Hay llamadas desesperadas de familias que se ven en la calle, y a las que algún miembro anónimo de la cadena ha proporcionado un hogar.

Pregunta. El boca-oreja se activa en cuanto sale el correo semanal que mandas a tu grupo de contactos, con las direcciones ocultas para garantizar la privacidad. ¿Sabes hasta donde llega?

Respuesta. Solo controlo que entre 10 se lo mandamos a 1.100, por una encuesta que he realizado entre los más cercanos. De lo que hacen esos otros 1090 no tengo ni idea. Unos reenviarán y otros, no. Por una cuestión de ego me gustaría saber cómo rueda, si llega hasta un quinto o sexto eslabón, pero creo que es mejor que la cadena siga así, para que se mantenga tan limpia y utópica.

La gracia es que cada uno se lo mande a sus contactos. Yo ya no tengo control, y eso es lo apasionante, la evolución por si sola de la cadena.

Pregunta. ¿A qué achacas el éxito?

Respuesta. Estás en la oficina o en casa y solo le tienes que dar a reenviar a tus contactos. Hay otros que lo leen y lo desgranan, piensan a quién le interesa cada cosa y se lo mandan. Solo con lanzar un mail puedes hacer un gran favor y sentirte útil.

Pregunta. Estando en primera línea de la tecnología por tu trabajo ¿cómo es que no has creado una web?

Respuesta. No funcionaría porque no puede sustituir al boca a boca de amigos. El mail llega a tu correo, el que consultas todos los días. No es un correo falso que usas para otras cosas. Lo recibes de alguien conocido. Y eso genera confianza. Se mueve en un círculo afín y reducido.

Si montara una web, eso lo perdía, los datos quedarían expuestos, dejarían de ser privados. Y además ¿por qué vas a ir a una página web a ver si alguien necesita de tu ayuda? La cadena te permite que lean el mensaje directamente y tocar corazones.

Pregunta. Te gusta pasar desapercibido, ser invisible, pero se adivina una estrategia que responde a un concepto muy meditado.

Respuesta. Intento que los mails sean muy positivos y que el asunto incite a reenviar. En cada correo escribo una introducción breve e intento ser muy positivo, a veces hasta pastoso.

Le pregunto a mi mujer, ‘Almu ¿cómo lo ves?’. Hay personas que me comentan que le gusta recibir los mails porque les alegran el día. Entre comillas, hago muchas trampas. Pienso cual es el mejor momento para el envío, sopeso la colocación, para que te obligue a pasar por ciertas partes. Sitúo en tercer lugar una oferta muy interesante para que pases antes por las dos primeras. Combino lo más atractivo con lo menos llamativo. Compenso pedir y dar.

Pregunta. ¿Una ilusión?

Respuesta. Animar a la gente a que cada uno monte su propia cadena de favores. Desarrollar una aplicación que fuese una red social de cadenas de favores, basada en la teoría de los seis grados de separación –propugna que dos personas desconocidas están relacionadas entre si por una cadena de no más de seis individuos-.

Mi cadena se puede ir extendiendo pero se acabará en el último que decida no reenviar. Si existiese otra cadena de favores, interseccionarían en un punto, multiplicando el efecto por miles. Ese sería mi sueño, que cada uno haga su grupo y se puedan enlazar de manera automática para que no requiera esfuerzo. Si hubiese 130 cadenas enlazadas entre sí, imagina que fácil sería.

Pregunta. Paula Aizpurúa, Ana Gabarrón, Pepe Caro, Andrés García, José Antonio Ritoré, Paula de la Nuez y Blanca, son algunos de los miembros más activos de la Cadena de Favores. Algunos no se habían visto nunca, así que se conocieron cuando les juntamos para la foto. ¿Qué tiene la Cadena que engancha?

Paula Aizpurúa: La respuesta es inmediata. Si pides algo, en menos de 24 horas recibes varias respuestas. A mi desde luego, me tiene enganchada. Yo estoy esperando que llegue cada semana.

Paula de la Nuez: Yo creo que a la gente le gusta hacer favores y esta es una forma sencilla de ayudar. Las personas que yo conozco que la reciben, se lo leen entero porque luego te comentan hasta la última petición.  Además es muy útil. Las empleadas del hogar, por ejemplo, vuelan porque tienen buenas referencias y existe un clima de confianza.

Blanca Antón: Tengo una amiga que tiene una ex compañera del colegio que tanto ella como su marido se habían quedado en paro y a través de la cadena consiguió un trabajo. Está llena de éxitos. Funciona muy bien.

Ana Gabarrón: Es un círculo de gente que pide y que sabe dar. Sólo con la donación que hicieron a la familia con 2 hijos enfermos ya vale la pena. Hice una selección de personal en mi empresa y saque tres personas de la cadena. Cómo no voy a estar enganchada.

Pepe Caro: Es clara y directa. Y encima funciona. Hace nada vi el currículum de un director financiero con el que había coincidido en reuniones de trabajo, que había acudido a la cadena para buscar empleo. La persona que nos ayuda a cuidr a mi hijo, salió de la cadena y estoy encantado.

Andrés García: Somos amigos y hemos visto crecer la cadena, lo que buscamos es que la mande cuanta más gente mejor. No sabemos hasta donde llega pero la solidaridad es extrema. Las peticiones más dramáticas, se solucionan rápido. Cuando se de gente buscando piso les digo que se apunten a la cadena y enseguida lo encuentran. Se mueve sola. Yo ya tengo un grupo en el mail de cadena de favores, que procuro que sea de calidad en el sentido de tener capacidad de ayudar.

José Antonio Ritoré. En un mundo en el que todo parece 2.0, en el que las cosas parecen que solo tienen sentido en Facebook o Twitter, el correo electrónico es el gran olvidado. Pablo se curra mucho los correos, pone cabeza y corazón en ellos y eso, me parece, es una de las cosas que hacen que la cadena funcione.

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Si queréis formar parte de la cadena, enviar ideas, ofertas de trabajo, demandas, etc, podéis escribir a dfavores@gmail.com.